El neerlandés volador se aventó más de mil vueltas a la Nordschleife desde el simulador de su casa. Con eso cumplió los requisitos para obtener la licencia del circuito, que es básicamente el pase para poder competir ahí. Y sí, uno de los simuladores que usa es iRacing.

Justo por eso iRacing Studios lanzó algo distinto: iRacing Arcade, un juego de carreras para consolas que mantiene la vibra del automovilismo, pero sin la complejidad de un simulador serio. Es como una versión más relajada, más accesible, pero igual de entretenida.

La idea del juego es sencilla: correr en todas las categorías y dominarlas. Para eso hay que participar en todas las fechas posibles, sumar podios y pelear siempre por el primer lugar. Conforme subes de nivel, las carreras se vuelven más largas y toca gestionar neumáticos, combustible y la “salud” del coche. Todo se hace en los boxes: cambio de llantas, repostaje y ajustes básicos.

Cada carrera te da una recompensa en forma de divisa interna. Todos ganan algo, pero obviamente el primero se lleva la mejor parte. Con ese dinero puedes mejorar tu sede: construir garajes, talleres, áreas de investigación y desarrollo, y todo lo necesario para subir de categoría. También puedes comprar autos nuevos, aunque ojo: cada coche ocupa espacio en el garaje, así que también toca administrar eso.

Las categorías están bastante variadas: Touring, LMP2, GTP, Porsche 911 GT3, cinco tipos de Fórmula (Junior, 4, Turbo, Fangio y GP), Caterham, Mercedes y hasta Big Rig, o sea, carreras de tráileres. Los autos no tienen marchas y tampoco son estrictos con la tracción o el bloqueo de ejes, así que la conducción es más relajada. En cuanto a circuitos, hay 18 pistas inspiradas en trazados icónicos como Imola, Kyalami, Tsukuba, Monza, Baréin, Sachsenring, Misano, Miami y el Autódromo Hermanos Rodríguez. Además del modo carrera, puedes jugar libre o en multijugador, ya sea local con cuatro jugadores o en línea con cross‑platform.

En pocas palabras, iRacing Arcade es de los juegos de carreras más prácticos y divertidos que hay hoy en día. Simplifica el automovilismo competitivo, pero no lo vuelve trivial. Y lo mejor: no hay otro juego parecido ahora mismo. Los arcades suelen ser de mascotas, personajes o pura estética estridente; este va por otro camino.

Eso sí, terminar el juego no te va a dar una certificación real para correr la Nordschleife ni te va a poner al volante de un Porsche en Alemania. Esto es apenas la entrada al mundo del simracing. Para quienes ya están acostumbrados a los simuladores serios, es una forma de despejarse de lo pesado que puede ser un fin de semana completo sin asistencias. Y si combinas ambos tipos de práctica con disciplina, quién sabe… igual algún día terminas corriendo en las estrechuras del Infierno Verde como se debe.

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