… Mirábamos el State of Play, la “conferencia” virtual en la que PlayStation muestra sus novedades y títulos próximos a estrenarse, cuando un tráiler llamó nuestra atención:
Pero la realidad es que así no fue como realmente ocurrió.

Romeo, habitante y oficial de la comisaría de Deadford, Pennsylvania, pueblo famoso por sus tomates (o jitomates, dependiendo de dónde esté leyendo esto) y porque un ovni chocó en la zona hace mucho tiempo, mientras realizaba patrullaje por los caminos del condado junto con su compañero, fue atacado por un personaje desnudo, pálido, con unas pequeñas cornamentas que emergen de su cabeza. Poseedor de una fuerza excepcional, atacó el vehículo y, de paso, a sus tripulantes, arrancándo el brazo derecho y parte del rostro junto con su ojo derecho. En ese momento, y en un extraño homenaje a Volver al futuro, aparece el abuelo de Romeo en una moto. Le comenta, igual que en el avance de arriba, que tiene 15 de vida, pero que no se preocupe, pues con su aparato, el Deadman Life Support System, lo salvará o algo así. El abuelo inserta el aparato en lo que queda de la órbita de su ojo derecho y comienza una transformación tipo Sailor Moon, pero sangrienta.

El asunto es que Romeo se convierte en una suerte de Ultraman, con prótesis mecánica en el brazo derecho y un casco que, en realidad, es el Dead Gear en vez de su cabeza. Además, es una máquina de acabar con… zombis que han sido víctimas, aparentemente, de esta ruptura en el tiempo/espacio, y será labor de Romeo intentar solucionar este pequeño problema.

La verdad es que Romeo is a Dead Man es un juego que mezcla géneros como el hack’n-slash, acción y aventura, con elementos de progresión. Conforme se avanza se desbloquean armas y habilidades. Esto en cuanto a la jugabilidad primaria, pues de manera secundaria encontramos otros interregnos con actividades como recolectar llaves. Hasta aquí esto puede sonar muy normal, pero hay que entender que Grasshopper Manufacturer, el estudio detrás de éxitos como Killer7 o No More Heroes, suele tener una propuesta estética aparte del gaming. La historia se puede apreciar a través de diferentes medios, tales como cinemáticas en 3D, pixel art, cómics, referencias televisivas retro… En fin, una plétora de componentes narrativos que deleitan visualmente en un juego que ya de por sí es estridente y gore.

Por otro lado, toda esta estridencia responde a un punto débil del juego: la jugabilidad puede ser monótona. Aunque hay mecanismos que modifican nuestro combate, el hecho es que se repite constantemente durante el juego. Y aunque existen estos interregnos, lo cierto es que el fuerte del juego no es necesariamente la jugabilidad, que aunque entretiene, a veces satura. No obstante, habrá personas que no vean esto como un problema; todo lo contrario, pues resulta que cada escenario siempre deja con la duda: ¿qué pasa después? El elemento narrativo también es empalagoso y a veces encontramos rasgos de otra historia de diferentes medios, como el asunto del abuelo de Romeo, quien en el juego vive a través del protagonista como un parche gigante “cosido” en la espalda de su cazadora amarilla. Pues resulta que el señor tiene una sospechosa similitud con Doc Brown de Volver al futuro y, por agregado, con Rick Sánchez de Rick and Morty. Lo cual es casi imposible de separar, pero en honor a la verdad, Rick se basa en Doc Brown. ¡Duuh!

A modo de cierre, podemos decir que es un gran juego y que quien realiza esta reseña es uno de esos que disfrutó la mezcla entre combate simple y narración con diferentes medios de manera sumamente estilizada. Si usted, amable lector(a), coincide con esta postura, entonces Romeo is a Dead Man es para usted.





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