
Towa no tenía edad, parecía una niña aunque no era nada semejante a un ser humano; con el tiempo el cariño y respeto por Towa fue creciendo en reciprocidad con los aldeanos, quienes rendían culto tanto al díos como a su guardiana.

Lejos de la aldea, un dios llamado Magatsu envolvía las tierras a su alrededor en un “miasma oscuro”, un efluvio maligno que corrompía la materia, a los seres vivos y el maná, la energía vital o mágica que fluye en el mundo. De tal forma que esta corrupción del miasma creaba criaturas malignas, los magaori. Eventualmente las hordas de Magatsu alcanzaron la aldea, por lo que le fue encargada a Towa la tarea de encontrar ocho campeones que estuvieran a la altura de tal encomienda; además de otorgarle una báculo y espada sagrados. Los ocho campeones fueron bautizados por los aldeanos como Los hijos de la oración.

Este es el contexto narrativo con que nos recibe el rogue lite Towa y los guardianes del árbol sagrado.Los Roguelikes refieren acción en mazmorras generadas proceduralmente, o sea que se crea aleatoriamente; por lo que nunca recorreremos la misma mazmorra dos veces, aunque encontremos similitudes. La versión lite indica que a pesar de que empezamos de una suerte de checkpoints, no empezaremos de cero tampoco. La experiencia obtenida se mantiene sin importar la cantidad de veces que reiniciemos o nuestros personajes sean derrotados.
La jugabilidad es un poco enredada, en apariencia, no obstante crea práctica conforme avancemos en las expediciones. Por cada incursión debemos elegir dos de los ocho campeones que conforman los niños de la oración, un tsurugi (espada ancha) y un kagura (pilar de deidad o danza ceremonial previa a la era Edo, la traducción no es clara), mientras que el tsurugi ataca, el kagura principalmente protege, aunque también tiene ataques. Si bien controlamos al tusurgi, el kagura lo sigue siempre de cerca replicando su andar, aunque se puede controlar (R3), cada personaje reaccionará diferente dependiendo a quienes elijamos para cada posición.

El tsurugi tiene dos tipos de espada: la honzashi (espada larga) y wakisashi (espada corta). Las hojas de las espadas pierden filo con cada ataque (R1) hasta que se mella por completo y hay que cambiarla (△) con el ataque rápido, también contamos con un ataque especial (⃞). El kagura tiene un ataque (L2) aunque se gasta y toma un poco de tiempo que se recargue, al igual que su “encanto” de protección (R2). Al terminar cada mazmorra aleatoria y su(s) respectivo(s) jefe(s), el juego nos otorga dos tipos de recompensas: minerales, con lo que se puede mejorar la aldea, y gracias, para mejorar a nuestros personajes.

A pesar de tener una historia integral y profunda, el juego da la impresión de ser gratuitamente complicado, el sistema de recompensas provoca dolor de cabeza solo de pensar, por ejemplo, que las gracias tienen diferentes niveles y afectan a los personajes de diferentes maneras; se pueden hacer combinaciones, pero al final lo que cuenta es qué tan pertrechados tengamos a nuestros personajes en cada incursión.

Por otro lado la historia también posee esta condición ligada a la jugabilidad por lo que también puede ser similarmente intrincada. El título cuenta con un elenco de voces interesantes tanto en inglés como en japonés, de lo que se deduce un importante trozo de historia se desarrolla conforme más juguemos.

Cuenta con dos dificultades: modo historia, para jugadores que no se quieran enredar en el sistema y disfrutar de la trama, y modo normal, el cual está pensando en los jugadores familiarizados con juegos de acción, nosotros elegimos este último puesto que era necesario para fines de esta reseña.

Y así como reza en la dificultad normal, este título es de acción y quienes estén buscando las beldades de un juego de acción con elementos de anime y rol japonés, este los está esperando, pero si quieren una historia divertida, con un poco de moraleja subrepticia, enredos del tejido del tiempo, este también puede ser su título.

Un detalle curioso, Towa significa eternidad en japonés.







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