En los RPG es común encontrarse con situaciones imposibles en ambientes fantásticos. Por eso de inmediato llama la atención una trama en la que estás en una cárcel debido a que ciertos intereses políticos te quieren callar… y eres un zorrito, y todos los demás personajes son elefantes, osos, perros, ranas y un largo etcétera que haría palidecer a más de un zoológico.

Bueno, en realidad esa es una de las dos opciones principales con las que puedes comenzar la creación de tu personaje: por un lado el ya mencionado zorro periodista, Thomas, que por investigar la relación entre el alcalde, una fábrica y problemas ambientales acaba condenado a la cárcel; o bien Bob, un policía pantera negra (sí, a mí también me pareció una combinación curiosa) encubierto que se infiltró en el penal para obtener información.

En cualquier caso, acabaremos dentro de la penitenciaria donde nos las tendremos que ingeniar para sobrevivir y cumplir con nuestros objetivos. Y la vida dentro de la cárcel no es fácil.

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En la cárcel debes pagar por prácticamente todo: buena comida, jabón, una celda cómoda, productos de contrabando, apuestas y mucho más. Y en este juego de Metalhead lograron recrear esta situación bastante bien: puedes comprar desde comida hasta permisos para trabajar en ciertas zonas de la prisión, pasando por ropa, armas (filos hechos con vidrios rotos o cepillos de dientes viejos, para mantener la atmósfera) o medicamentos.
Por lo tanto, tendrás que conseguir un ingreso constante de una manera u otra, trabajando en las diferentes áreas de la prisión o realizando tareas para los líderes de las 3 bandas que controlan el presidio. Aquí entran en juego tus habilidades, las cuales puedes ir adquiriendo con experiencia y mediante tareas concretas, así como las especialidades que te ayudarán enormemente a tener éxito en los retos.

Independientemente del personaje que elijas, tendrás un tiempo límite de 20 días (en el tiempo del juego) para lograr completar tus objetivos. Y además, deberás llevar el ritmo de los días de encierro: pase de lista, horario laboral, comida, tiempo de esparcimiento, noche (bastante animada, por cierto, con peleas de box entre reclusos o sesiones de películas) y el encierro hasta el día siguiente. Seguir esta rutina puede ser algo desesperante para algunos, junto con la gestión de recursos (stamina y salud tanto física como mental, ida al baño incluida) que nunca ha sido mi favorito.

Yo jugué principalmente con Thomas, y descubrí un interesante y ácido simulador de periodista de investigación, donde puedes recrear la experiencia de buscar la verdad para darla a conocer al público pero sin el riesgo de que te maten, desaparezcan o te obliguen a ofrecer disculpas durante 30 días consecutivos en redes sociales. Poco a poco la trama se va retorciendo, más si juegas una partida simultánea con Bob, hasta que no sabes hasta qué niveles del gobierno están involucrados.

Te recomiendo el juego si quieres probar un RPG de estar encarcelado, con una intrigante trama política y personajes entrañables… que son animalitos del bosque.

Lo bueno: Buena historia y ambientación de estar «guardado», una progesión inteligente de tus estadísticas.

Lo malo: La rutina de la cárcel, y que no haya un simulador de poliana.






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