El término messlife hace referencia al estilo de vida de los mensajeros en bicicleta, si bien los más famosos son los bike couriers neoyorkinos, el mote aplica para cualquiera que se dedique a trabajar entregando mensajería, si lo vemos de una manera muy básica. La extravagancia del susodicho estilo de vida, usualmente criticado por integrantes de la sociedad con un atisbo de formalidad en su vida, quienes viven inmersos en estos trabajos, los cuales han sido absorbidos por aplicaciones de teléfonos inteligentes y compañías de tecnología que muchas veces encarecen la labor; los que no han querido participar de este esquema trabajan para una empresa de mensajeria y envios, estos últimos tiene que hacer todo tipo de envíos, desde documentación entre despachos, pasando por paquetes de flores, entregas personalizadas y, los más experimentados, hasta mudanzas, obviamente en bicicletas de carga. La premisa del oficio es entregar rápido, con cuidado y en forma a como dé lugar.

Este preámbulo sirve para presentar el juego que analizamos hoy: Delivers at all costs, algo que se podría traducir como Entrégalo a toda costa. La historia del juego nos pone en los zapatos de Winston Green, un joven con deseos en convertirse en ingeniero. Muy emocionante y todo esto de la invención y la ingeniería pero la renta no se paga de ilusiones, tanto es así que la casera lo insta, a través de una carta, a que opaque su renta la cual adeuda desde hace tres meses. Sin mucho prospecto y además de ser rechazado del instituto de estudios nucleares (o atómicos), el joven decide lanzarse a buscar trabajo hasta que da con un lugar que, si bien no solicita personal, hay algo en el anuncio en la radio y el periodico que lo atrae, el nombre del establecimiento es We deliver, una empresa de mensajería la cual es operada por un puñado de extraños personajes como el peculiar CEO y su hijo, el director de operaciones y despachador, el portero o el compañero de entregas de Winston. El trabajo es sencillo, realiza las entregas para los residentes del Cayo St Monique.

Si bien es una simplificación sobre el juego, aunque cada entrega es distinta; por ejemplo: hay que proteger un marlin gigante, requiere un baño de un producto para preservarlo así que hay que transportar al inquieto pez gigante, pero necesita estar comiendo cada cierto tiempo si no se enojará y hará que perdamos el control de nuestro vehículo, una pick-up, por lo que hay que pasar por encima de peces almacenados en distintos puntos de nuestro trayecto para calmar a la bestia. También está la entrega de globos de helio a los clientes consentidos de We deliver, una brillante idea del director operativo. El problema radica en que cada montículo que salte la pick-up hará que se suspenda en el aire y caiga más adelante. Esto solo por mencionar algunas de los primeros encargos En su capacidad de ingeniero, Winston construirá aparatos que le ayudarán con su trabajo, uno de los primeros gizmos es una grúa para la camioneta, con lo que se ahorra cargar los paquetes y encargos, una suerte de sistema de progresión.

La interfaz es ingeniosa puesto que los objetivos se acomodan en el costado derecho de la pantalla en la forma de una libreta de pendientes, a su costado hay un minimapa que nos idicará hacia donde hay que ir, pero también hay asistencia en el terreno, una flechas de color amarillo que parecen haber sido pintadas en el asfalto, nos inidcarán el camino.

Si bien el juego es un título de acción y aventura en tercera persona isométrica, es decir, vista en tres ejes que se separan por ángulos iguales y líneas paralelas que permanecen a la misma distancia entre sí, por lo que el control de los vehículos puede resultar complicado al principio, pero con el tiempo se vuelve entretenido, además de que la mayoría del mapa es destructible, no es necesario seguir el camino, se puede y cortar camino por prácticamente todos abriendose paso entre casas y edificios. Pero no todo es ideal, el vehículo se puede descomponer y seremos nosotros quienes tengamos que repararlo, lo cual no siempre es lo óptimo si el encargo tiene tiempo.

Deliver at all costs tiene esta vibra retro marcada por la época en que está ambientado, el pináculo de la cultura americana, donde todo era optimismo de posguerra, un momento en la historia (norte) americana en que la sociedad buscaba hacer familias, pensar por el bien mayor y consumir, preferentemente autos, aunque esto es parte del contexto de la época y no un mensaje dentro del título. A momentos el juego se siente como un GTA isométrico con controles tiesos, es quizá su historia y las mecánicas de juego lo que nos hace quedarnos, habría que modificar algunos mandos pero en general uno termina encariñandose de Winston y los demás disparatados personajes, además de querer responder las dudas en cuanto al misterioso pasado de Winston o de los directivos de We deliver.






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