No hay un rastro claro de donde empezó la moda de las pegatinas o quién fue el inventor. Los hallazgos indican que fue en la década de 1930 en que la compañía Avery Dennison inventó una máquina que imprimía y cortaba de manera automática las etiquetas adhesivas. Flash forward, se convirtió en una variedad de expresiones y actividades en occidente. Por ejemplo, hacia finales de los ochenta y parte de los noventas la moda de los álbumes de estampas adhesivas, como se le llama en México, o solo estampas, más recientemente se usa el término en inglés, sticker. Actualmente continúa siendo tradición llenar los álbumes del mundial, cada que se celebra la gesta futbolera.  También existe el Sticker art, una forma de arte callejero basado en estampas/pegatinas, consiste en pegar de diseño con un patrón similar al graffiti, de este movimiento surgen los combos, intercambios de diseño de pegatinas los cuales se coleccionan en superficies, usualmente detrás de señalética urbana, paredes, nodos y cabinas telefónicas, etcétera; a veces ordenado, otras veces de apariencia caótica, estos conjuntos son llamados combos. Si eso suena oscuro o  contracultural, esperen oír la historia  del Dungeon synth, en fin.

Retomando las estampas/pegatinas/stickers tenemos el caso de Pilo and the Holobook, algo así como Pilo y el holo libro, título del estudio independiente Francés que por temor a equivocarnos no mencionaremos su nombre, baste con saber que destacan dos personas en este desarrollo Jerome Bodin, director, y Frederic Simone, director de arte; el título es publicado por el editor/publicador RedDeer.

La historia nos pone en el papel de Pilo, un pequeño zorro antropomorfo ayudante del Profesor Chirion quien en búsqueda de reconocimiento por parte de la sociedad científica, decide convertir su casa en una nave espacial. Para llevar un registro de la travesía le otorga a Pilo una de su reciente invenciones: el holo libro, un libro que escanea y convierte aquello que ha escaneado en una pegatina, de tal forma que Pilo irá pegando en sus páginas sus hallazgos. Ya en el espacio se encontrarán con cuatro planetas, cada uno de un bioma distinto: desértico, acuático, selvático y uno que parece estar cubierto por una especie de capa púrpura y viscosa. Será tarea del contramaestre Pilo y el profesor, también Capitán, Chirion, resolver este enigma y otros como polizones y habitantes de otros planetas.

Entre los atributos que hacen disfrutable a Pilo… es precisamente esa cualidad de hacer de todo dentro del juego, o la mayoría, una estampita. Cada estampa llenará un medidor circular en el borde inferior izquierdo del holo libro, el cual se activa con el botón de triángulo en un DualsSense de PlayStation 5, plataforma en la que jugamos este título. El medidor previamente mencionado al llenarse nos otorgará un sticker de cada planeta o cada mapa, aunque esos son los stickers básicos a desbloquear, posteriormente habrá más a coleccionar.

Su arte es muy cuidado, aunque digital parece hecho a mano, las animaciones son in-game, mientras que los diálogos están basados en las clásicas ilustraciones de los personajes con su respectivas expresiones. Los puzzles son lo suficientemente complejos para un juego de este tipo así como su dificultad. Visualmente corre muy bien en una PlayStation 5 pero sería interesante como corre en una Switch aunque desde un principio el título fue pensado para Steam, de hecho durante mucho tiempo estuvo disponible una demo desde está plataforma.

Por el aspecto negativo no hay mucho que decir, salvo un glitch que nos atoró en el mapa del desierto y que nos obligó a reiniciarlo. El otro detalle es que no está en español , lo que significa que no estará al alcance de una cantidad importante de jugadores de habla hispana.

Pese a todo esto Pilo and the Holo book es una aventura divertida, de corta duración,entre tres a cuatro horas, y relativamente económica, 13 dólares en la Nintendo store; sin violencia, de temática pegajosa y con estética semi furra.

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