En inglés estadounidense existe un término para denominar el tercer turno o el turno nocturno: graveyard shift, que se traduce como “el turno del cementerio”. La procedencia del mote puede ser de origen naval, puesto que en el turno nocturno los marinos cometían más errores, potencialmente letales, debido al cansancio. Hay otra teoría del término que alude los camposantos, panteones o cementerios; dícese de aquel que se queda a velar que el muerto no salga de la tumba después de enterrarlo mientras los deudos descansan en su luto, un poco más rebuscado aunque también de origen anglosajón hace referencia al momento en que mientras los demás duermen otros se desvelan. Ahora bien, que sirva esto como introducción a la reseña de My Night job o Mi trabajo nocturno.

El título es un arcade de acción y aventura con elementos de extracción. El juego nos pone en el papel de una persona que consigue un trabajo de noche en una mansión, que en apariencia luce sencillo, aunque no esta noche, puesto que el caserón está plagado de no-muertos; humanoides, cuadrúpedos, voladores tipo murciélagos, gárgolas entre otras. Por si fuera poco varios inquilinos están atorados entre criaturas siniestras, hay que rescatarlos y extraídos en puntos alrededor del mapa.

La variedad de objetos que pueden ser usados como articulos defensivos así como armas en forma, es amplia, aunque si no tienes algo más con tus puños tendrá que ser. el juego promete hasta 60 objetos que pueden servir a estos fines. El título premia de manera inmediata los logros que se vayan obteniendo, inclusive con cosas nuevas en cada juego.

Hay algo en lo que acierta My night job y es en recuperar la jugabilidad clásica de los juegos tipo arcade o de maquinitas. No es que esté precisamente en abandono por parte de, lo vemos replicado en distintos títulos de diferentes géneros. Más bien es recuperar la sensación de jugar algo que nos desafíe a mejorar constantemente frente a otros jugadores o nosotros mismos en las tablas de posiciones, algo que era muy común en la época de las máquinas de arcadias (arcades).

La esencia del roguelike es palpable en el título, lo cual es atractivo para una cantidad considerable de jugadores, aunque después de cinco o seis repeticiones es posible que el jugador se sienta un tanto frustrado sobre todo para los no iniciados en el género. La dificultad va de desafiante a compleja con un sistema de muerte permanente, o permadeath, sin posibilidad de continuación, con otra ficha o moneda, como en los arcades, o créditos en los dispositivos actuales.

El arte en píxeles está bien hecho, llamativo visualmente a ratos saturar con mucha información colorida en la pantalla. Las tablas de puntuación máxima es uno de los elementos competitivos, hay tablas de puntuación locales y en línea, de tal forma que nos permite saber en qué nivel estamos respecto otros jugadores de la comunidadl.

Por último es apreciable ver un videojuego desarrollado en Latinoamérica, de Brasil para ser más preciso. mientras más videojuegos desarrollados en el continente, y que no vengan de Estados unidos o Canadá, sin ofender pero la posición hegemónica de los desarrolladores y publishers en estos países dentro de la industria es abrumador para los incipientes desarrolladores de Latinoamérica. Títulos como estos nos emocionan, significa que veremos, en el mediano o-esperanzadoramente-corto plazo, juegos hechos en nuestros países para distintas plataformas o para todas.






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