Entre todas los dispositivos creados por Sony, PS Vita tiene un lugar reservado un lugar especial en el corazón de los gamers y específicamente en el de los fanáticos de PlayStation. Entre los títulos más destacados, dado su éxito en Japón, se encuentra Freedom wars, un juego que mezcla acción y RPG con un trasfondo tan distópico como potencialmente controversial.

La historia se desarrolla en un futuro un tanto lejano de nuestros tiempos cuando la humanidad, al borde de la extinción por la escasez de recursos, viven en ciudades-prisión, o Panópticos [Panopticons], quienes nacen en su interior son denominados condenados [sinners] quienes son la carne de cañon en combates y escaramuzas en los campos de batalla y los botines son los pocos recursos que quedan en el planeta. Por si fuera poco estos condenados no solo tienen que pelear en estos campos de batalla, además necesitan ganarse derechos como dormir acostado o vestir tal o cual prenda, las condenas usualmente son ridículamente largas y conseguir algunos privilegios cuesta–literalmente–la vida.

Según la trama nuestro personaje es uno de aquellos considerados como un elegido para liberar a los presidiarios de estas inhumanas mega cárceles que sufre un problema de amnesia, lo que nos requiere desde ponerle un nombre hasta personalizar su apariencia tanto física como su vestimenta pasando por su voz. En lo referente al gameplay, puede ser muy sencillo aunque abrumador por toda la información que aparece antes y después de cada enfrentamiento, lo que se resume en atacar diferentes enemigos para rescatar ciudadanos no condenados, estos usualmente se encuentran capturador por unas criaturas o robots que aprisionan a estos ciudadanos y es nuestra labor rescatarlos. Contamos con dos tipos de armas: una para melee, que al inicio suele ser algo parecido a un kukri gurka, y una arma de largo alcance, que también al inicio es algo parecido a un fusil automático. También tenemos una espina que cumple la función de ser un gancho que nos acerca a paredes y nos ancla a las mismas, también sirve para hacer ataques o para tirar a estos seres bipedos que capturan ciudadanos o para embestir como si nos impulsamos hacía una pared pero combinándolo con un ataque.

Aquí en vez de experiencia nos restan tiempo a nuestra condena, empezamos con 999,999 años de aprisionamiento, pero con el tiempo y las misiones se irá reduciendo ese tiempo además, como ya se mencionó, se podrá desbloquear privilegios como poder dormir acostado, salir de la celda, etcétera. Recolectar recursos también colabora a esa reducción de años. También en la progresiópn iremos desbloqueando armas y atraques conforme avancemos en nuestras condenas.

El título también ofreec una experiencia multijugador cooperativa con un máximo de siete jugadores por partida. Fue p´recisamente este componente lo que hizo que la versión original fuera tan popular entre los estudiantes japoneses durante el inicio de la decada del dosmil diez y por la opción de conectividad que tenía la PlayStation Vita.

Finalmente esta el elemento discursivo del videojuego con el cual no estamos muy conformes, pues en estos tiempos en que el concepto de libertad es puesto a prueba a partir de diferentes corrientes de pensamiento que es precisamente a las juventudes en quien está permeando, por lo que no se debe usar tan a la ligera ni el concepto ni la palabra. También es una historia que retoma la distopia como terreno para la critica de este mismo concepto, como lo hizo George Orwell en su novela 1984, la cual tiene bastante reminiscencias en Freedom wars y que no está por demás también revisar, en ambos casos hay que ser muy crítico respecto a las tramas que se funden en este título, porque hay elementos rescatables aunque también elementos que se prestan para la tergiversación. Finalmente tampoco hay que ser tan exigente, “es un videojuego” dirán muchos, “no se debe tomar en serio” puede que digan otros, lo cierto es que como toda narrativa tienen un impacto en quien ve estás historias.






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