Antes de Party animals o Fall guys hubo un juego que nos hacía competir entre nosotros, con vibras parecidas pero menos agresivas, un videojuego de caracter familiar, para todas las edades y además visualmente atractivo; por si fuera poco fue creado por los maestros de Sega en conjunto con Nintendo, aunque originalmente fue una arcade, estamos hablando de Super monkey ball, que llega en este día con su última entrega: Banana rumble.

Veinte entregas más tarde y con presencia en una buena cantidad de plataformas, Super monkey ball: banana rumble es la confirmación de su superioridad como juego de plataformas y mascotas por encima de otras propuestas antes mencionadas, no es en demerito, simplemente que es mejor y es probable que aquellos entregas apunten en asimilar la experiencia de SMB. 

La última entrega de esta mona propiedad intelectual tiene todos los modos que podemos imaginar de un plataformero pero siempre con la idea en mente de tener un modo para un jugador con historia, la cual, para términos prácticos, se puede resumir en que los monitos deben perseguir la Banana legendaria o algo así, pero seamos honestos, no estamos aquí por la trama, estamos aquí por la jugabilidad adictiva de ver a un monito kawaii rodando en una pelota sobre una plataforma flotante y es en realidad lo que, nosotros los jugadores, controlamos, la inclinación de estas plataformas junto con la cámara y posteriormente a nuestro changuito sobre una pelota y todo esto debe realizarse en menos de 60 segundos, se lee sencillo, no lo es tanto aunque no por eso menos desafiante y entretenido.

Ahora bien, en Banana rumble es posible jugar en multijugador local o en línea con cuatro jugadores más. Pero eso no es todo, una vez que desbloqueamos un etapa, es posible jugarla de nuevo pero ahora en modo arcade. También hay un multijugador competitivo que puede ser igualmente jugado en couch coop o bien en linea, aunque en esta variante en linea se puede jugar con 16 jugadores ya sea con otros participantes aleatorios de todas partes del mundo o con nuestro amigos. 

Una adición para esta entrega es la personalización de nuestro personaje de elección, en el menú podemos encontrar dos pestañas, una de personalización, estilo, y donde adquirir los ítems–shocking–una tienda; la cantidad de accesorios y prendas para para embellecer a que nuestro monito.

Una pestaña que, si bien no innova pero siempre se agradece, es la de recuerdos, en ella es posible revisar las cinemáticas del modo historia, la música de cada etapa desbloqueada, repeticiones que guardamos (al final de cada etapa, en el resumen de desempeño encontraremos una pestaña que nos ofrece guardar la repetición del juego) y finalmente un tutorial bajo el eufemismo de diario.

Super monkey ball: Banana rumble puede ser considerado un título sumamente infantil, pero no hay que dejarse engañar, detrás de todo este simiesco tinglado hay horas de sana diversión y sobre todo familiar. Siempre se agradece que los videojuegos tengan la capacidad de reunir a la familia o a los amigos en un solo lugar y no necesariamente a través de internet.

Ahora bien, si nos zambullimos al mundo de SMB, entre los círculos de seguidores de esta P.I. destaca que muchos describen esta entrega como una de las mejores en 20 años.

El título está para Nintendo Switch, no obstante creemos que es la mejor plataforma para un juego de estas características, puesto que la movilidad que ofrece la consola de Nintendo nos permite disfrutar el juego en donde queramos y sin necesidad de una conexión a internet constante, lo que le da más puntos a esta entrega. Ahora, si podemos decir que Sega nos espetó un “toma chango, tu banana”. 

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