Lector, lo invito a leer este texto en la voz de Sir David Attenborough, el conductor de los programas de naturaleza y biodiversidad de la BBC, o traten de leerlo con una voz parecida.

Si hay algo que ha distinguido a Nintendo, es la capacidad de unir gente para jugar en lo que se conoce como couch-cooperative. Originalmente las consolas de Nintendo podían soportar más de un control conectado al dispositivo y diversos juegos tenían esa opción. Entre generaciones surgió Mario party en 1998, un título que juntaba juegos de mesa en un videojuego; planteaba que cuatro personajes del universo Nintendo realizaban juegos competitivos de temática de fiesta. Hubo otros juegos que fueron por esa rama, muchos se estrenaron en las plataformas de Nintendo desde la salida de Mario Party para el N64.

En el primer trimestre del glorioso año–para los videojuegos–del 2017, se estrenó 1-2-Switch, un videojuego de temática de socialización desarrollado por Nintendo, el lanzamiento consistía en una serie de minijuegos que ponía a competir a dos jugadores con los Joycon, nombre que reciben los controles de la consola Switch, en diferentes minijuegos como inflar globos o desafíos de cortar objetos. El título también fue un referente tecnológico de la compañía japonesa para demostrar las capacidades de los Joycon así como la consola misma. Si bien las reseñas fueron bastante balanceadas entre lo mediocre y lo bueno, la gente pareció disfrutar de él sin romper ningún récord de venta o parecidos, la revista Time tuvo la audacia de decir que era un juego vende-consolas, en pocas palabras.


A finales del año pasado se anunció la secuela, lo que tampoco significó un revuelo en la comunidad de los videojuegos, que sí curiosidad por saber cómo sería el salto tecnológico respecto a la entrega anterior. El 30 de junio se lanzó al mercado y quizá no ha sido tanta sorpresa, hay detalles que sí denotan un cambio, pero no significativo. El salto más notorio es la incorporación de teléfonos móviles como integrantes en la parrilla de jugadores, o sea que ya no son dos, solamente, los participantes, el título promete demasiados, pero para evitar caer en errores diremos que es posible tener hasta ocho jugadores, de dos a cuatro Joycons, más cuatro en dispositivos.
Ahora bien, el resto de las adiciones ocurren dentro del juego pero no representan cambios verdaderos, como un personaje con una máscara de caballo y cuerpo humano llamado Horacio y será nuestro maestro de ceremonias. Hay varios grupos de amenidades pero el sistema los elige en una ruleta, esto a veces es tan azaroso que se puede repetir el juego en una ronda y en otra.

Algunas de las amenidades son una iteración de la entrega previa, reeditadas. El caso del juego de trivia es peculiar puesto que no es lo complejo de la trivia, si no quién es más veloz y preciso al responder, puesto que las trivias son sumamente simples.
Si bien Everybody… ha sido criticada, más bien parece un título incomprendido, no es exigente en cuanto a la dificultad y apunta, única y exclusivamente, a ser una experiencia divertida, para ser disfrutada por varios jugadores dentro de un contexto, si no festivo, al menos si de socialización y mucha entretenimiento casual sin ambiciones de grandes desafíos, solo desconectarse y disfrutar con los amigos que así lo permitan.

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