Si esta reseña sirve de confesión, que así sea: nunca jugué un Final Fantasy, al menos de la primera entrega hasta la sexta. Sin embargo, la séptima parte de FF resultó uno de los mejores juegos que, me atrevo a decir, he jugado; la versatilidad y la variedad de opciones de juego era algo que me intrigaba profundamente, sin mencionar la compleja historia que relataba desde una crítica a las corporaciones, triángulos amorosos, enemistades militantes, poderes mágicos, ecología y hasta simuladores de vuelo. Tampoco está por demás decir que la séptima entrega fue el parteaguas de un género que necesitaba revitalizarse, tanto que resultó uno de los juegos más lucrativos para Squaresoft, ahora Square Enix.

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La séptima parte de Final Fantasy se estrenó en 1997 con un éxito apabullante, como ya mencionamos, pero once años atrás, Squaresoft estaba al borde de la quiebra. En un movimiento arriesgado, Hironobu Sakaguchi creó Final Fantasy en una especie de todo o nada digno de ser registrado en los libros de historia empresarial y de la industria de los videojuegos, visto en perspectiva.

El proyecto fue liderado por Sakaguchi mientras que el diseño de personajes lo llevó a cabo Yoshitaka Amando, quien es citado en la serie documental High score como uno de los creadores de dicha propiedad intelectual en el episodio referente a RPGs. El apartado musical le fue encargado a Nobou Uematsu, quien destaca como uno de los compositores más reconocidos de la industria a partir de su trabajo en esta franquicia. 

La idea detrás del juego fue la de emular en videojuego la experiencia del popular juego de rol Calabozos y dragones, uno de los de mayor éxito en Occidente. 

Este fue el inicio de lo que sería una de las propiedades intelectuales más lucrativas y de mayor expansión en la industria de los videojuegos, seguida solamente por Mario Bros y Megaman, puesto que únicamente de la saga principal se desprenden casi 40 títulos.

Para la época el juego era abundante: la duración de la primera entrega alcanza un promedio de más de 20 horas, pensado en términos de la generación del NES era una cantidad de contenido considerable sintetizado en 8 bits. Para la sexta entrega, el tiempo se duplicó a un tiempo promedio a las 40 horas. 

La jugabilidad consistía en distintos planos o tipos de pantallas de las que se desprendían diferentes acciones como un mapa del mundo que es por donde viajamos resumido con nuestra cofradía de cuatro personajes en uno, de esta pantalla se puede seguir a una de campo, donde ocurren interacciones con otros personajes no jugadores como un poblado o el interior de un recinto, también puede acontecer un combate y esa es otro tipo de pantalla diferente con acciones que se acomodan por turnos las cuales puede ser atacar, usar algún objeto o magia, siendo estás acciones ofensivas, mientras que las acciones defensivas puede ser curar, defender o huir. La pantalla de menú del personaje dónde se puede ver un resumen del personaje y su inventario. Los personajes están sujetos a la progresión por niveles a partir de la acumulación de experiencia que se obtiene ya sea por combate o por acciones dentro del juego. 

El apartado narrativo es una elaborada mezcla de elementos de diferentes culturas mezcladas con elementos de ficción especulativa que pueden ser van desde la fantasía, como lo dice el nombre, pasando por la magia y la naturaleza o tecno fantasía. La trama del primer Final Fantasy original trata sobre una profecía en la que un grupo de cuatro guerreros elegidos como los guerreros de la luz aparecerán con los cuatro cristales para salvar el mundo de la oscuridad. El arribo de los guerreros se produce, coincidentemente, con el secuestro de la princesa del reino de Cornelia y la encomienda de su rescate es la primera tarea que tendrá como objetivo final salvar al mundo de la oscuridad.

La pixel collection no es nueva como juego; de hecho en el transcurso de los años se ha lanzado al mercado distintas versiones, principalmente la pixel collection primero salió para PC y móviles. La versión para consolas que se estrenó el 19 de abril sufrió una serie de mejoras respecto a otras versiones de los juegos, con una mejoría en el apartado gráfico que no modifica el material original y sin cambiar el formato en 2D, los sprites fueron optimizados, así como el audio el cual ya no tiene el clásico sonido digital comprimido para consolas de 8 bits, sino música de orquesta real. Aparentemente la tipografía se homologó para que no saltara en fuentes. La mejoría se aprecia, y se agradece, al mantener toda la pantalla del juego en HD. La localización es, a gusto de quien compila estas letras, una de las mejores adiciones. También tiene un sistema de configuración bastante amplio que va desde la gestión gráfica, de audio y hasta accesibilidad.

Final Fantasy es uno de esos juegos que se deben conocer para entender la industria, es parte del legado de generaciones previas que no se puede pasar por alto porque forma parte de la historia de los videojuegos. De tal forma que es un acierto por parte de Square Enix el estreno de esta colección, para que los gamers de hoy conozcan un poco de los cimientos de los videojuegos y una de las historias de creación mejor hechas para este medio.

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