Cuando uno creia que el género beat’em up, brawler, belt scroller o como supuestamente se le conoce en español: Yo contra el barrio ya no presenta novedades, surgen sorpresas.
El género hizo sus primeras apariciones a principios de los ochentas. Con el tiempo las tramas fueron ampliando la experiencia conforme la tecnología lo permitía; entonces hacia principios de los noventas, más o menos, se podía conseguir Final fight de Capcom en SNES. Estos últimos fueron unos de los grandes promotores del género y que mantuvieron viva esa llama durante mucho tiempo.

Hoy en día hemos constatado la permanencia del género con la llegada de títulos relativos a las Tortugas Ninja que volvieron a poner a la vista este tipo de videojuegos.
En el caso de Jisu squad resultó un proyecto con un éxito inusitado, puesto que los desarrolladores holandeses de Tanuki creative studio propusieron su juego en Kickstarter y en menos de 24 horas habían conseguido la cantidad necesaria para desarrollar el título, que no está de más mencionarlo, es su primer desarrollo.

Jitsu squad nos pone en el papel de un un equipo de héroes que han sido seleccionados para defender el mundo furro de la amenaza del malvado Origami quien quiere revivir al demonio que vive al interior de la piedra Kusanagi. Para eso reunió huestes de súbditos para cumplir su cometido.
Hay que admitir que la trama del juego no es precisamente original (aunque quien venga a buscar una trama profunda en Jitsu squad, es una decisión equivocada). Pero si lo que se busca es un gameplay divertido y humor disparatado con elementos de furries, este es el lugar. Es imposible pasar por alto el arte del videojuego el cual está lleno de referencia a anteriores títulos de pelea y elementos de humor tipo anime por todos lados. Por ejemplo, el tutorial con el que inicia, aparte de práctico y sencillo en sus explicaciones, está decorado a modo de un bosque de bambús donde los pandas entrenan contigo mientras el jugador destaza muñecos de paja de práctica; hay pequeños detalles en las animaciones de los personajes con notorios homenajes a las expresiones exageradas de la animación japonesa o que varios de los personajes disponibles para jugar son ataviados como personajes de juegos de pelea, como es el caso de Hero, un mapache personificado como lucía Galford en Samurai showdown o al menos así me da la impresión. Las colaboraciones son curiosas como el cameo de Maximilian Dood, una personalidad en el mundo de los juegos de pelea, o Jock Layle, un camaleón que protagoniza un videojuego con el mismo nombre. También destaca cómo se ilumina la pantalla a momentos cuando ocurre una combinación de golpes, es una fiesta de luces y colores.

En términos de jugabilidad es bastante claro, hay que golpear a los enemigos hasta acabar con ellos y avanzar pantalla tras pantalla. Los movimientos clásicos como salto, salto y golpe, dash (barrido), parry (bloque/desvío) y movimientos especiales que se van agregando conforme avancemos en los niveles. El juego cuenta con tres opciones de dificultad (aprendiz, guerrero y maestro), una sesión de entrenamiento libre y hasta viene en diferentes idiomas incluido el español, cosa que hace un poco más sencillo entender el título.
En definitiva es un buen juego para desconectarse de todo, en mi caso fue de gran ayuda para superar mi adicción al Call of duty de los últimos tiempos y experimentar un género distinto, con toques humorístico-paródicos, con una brevedad de arcade y un arte prolijo (los dibujos son hechos a mano) a un precio que oscila entre los 8 y 20 dólares, es una gran opción para dar golpes de furro y desconectarse por unos momentos.






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