Cuando escucho el nombre de Turrican siempre me imagino un ave tropical y no un videojuego, luego me acuerdo que alguna vez lo vi en los anaqueles de algún establecimiento de renta de cartuchos de videojuegos, además en su versión para Super nintendo, Super Turrican. Treinta años después, habiendo jugado títulos del género de plataformas que han dejado un huella en nuestra vida digital y de videojugadores, aparece una antología que busca rememorar uno de los shooters plataformeros que logró una condición de culto entre ciertos círculos de gamers, particularmente quienes poseyeron una consola Sega, una Comodore o hasta un Game boy.

Turrican es la historia de un guerrero mutante creado para la recuperación del planeta Alterra, luchando contra las fuerzas de MORGUL, un organismo creado para la terraformación que Alterra, un planeta alterado por dicho organismo para ser habitado por colonizadores, pero un cataclismo de grandes proporciones fue lo que dió pie a que MORGUL se rebelara contra sus creadores, es aquí donde entra en escena Turrican que vuelve a Alterra después de mucho tiempo para reclamar el planeta perdido.
En términos llanos Turrican es un run-and-gun cuasi scroller, se dispara y se salta sobre los enemigos, hay que avanzar hacía derecha de cuadro, aunque es posible regresar, a diferencia de otros scrollers, de hecho es un mapa relativamente amplio para el estilo de juego, ¿Se acuerdan de esas guías de… Metroid, digamos? Creo que no, bueno: en las revistas de videojuegos de la época, era común ver unas imágenes similares al corte de una madriguera de roedores subterráneos; pasajes y túneles que de repente se abrían hacia el cielo o podía seguir por largas distancias en dirección horizontal. En el caso de Turrican el camino se presentaba de manera abierta y no requería que la pantalla se trasladará, como en Contra por ejemplo, que sufriamos de un ligero mareos con esos paneos. En el caso de Turrican Anthology la resolución puede regularse en los ajustes de video para verse en pantalla completa o a su resolución original de 8 bits.

Respecto a la jugabilidad se puede decir que tiene variaciones respecto a otros títulos del género, en primer lugar no tiene doble salto si no un salto regulable según la presión que se ejerza en el botón, es decir que mientras más lo dejemos apretado más alto saltará. La mecánica de disparo es algo que costó trabajo entender pues con el botón de disparo (cuadrado) se abre fuego pero con el stick derecho se dispara otro tipo de “munición” que es omnidireccional a diferencia del disparo estándar que solo se dispara hacia donde esté viendo Turrican, el fuego del stick derecho puede eliminar enemigos aunque en otro títulos dentro de la antología solo los congela. Hay una ataque tipo ultimate con el botón izquierdo superior y finalmente con el botón de salto, dejándolo apretado, se convierte en un ataque tipo Sonic en el que se convierte en una rueda con espinas que acaba con los enemigos. Otro elemento que tiene la antología es la capacidad de rebobinar nuestras acciones con los bumpers de DualShock, siempre y cuando se haya seleccionado con anterioridad la dificultad normal puesto que con la dificultad reto se desactiva esta función y los trucos, aunque se activan los trofeos.
No se negará que los videojuegos de hoy en día son superiores en varios aspectos, pero estos fueron los cimientos de la cultura gamer, tal es el caso que hay un fandom muy modesto pero sumamente interesado en las entregas de Turrican que han preservado después de más de treinta años. Para muchos de nosotros fue un descubrimiento puesto que a pesar de que ubicamos el nombre, en su momento no nos llamó la atención, aunque hoy por una asignación nos tocó conocer y, si, disfrutar de manera ingrata, pues cuesta un poco de trabajo encontrarle el chiste a Turrican y gozarlo. (7)







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