En 1991 Sega estrenó un shoot’em up scroller con suficiente éxito como para mantenerlo hasta estos días, logrando realizar diez entregas en 30 años, Cotton fantasy. El nombre no termina de cuajar pues el doble sentido es inevitable, pero helo ahí, seis lustros después han estrenado una entrega más, sobre el juego con un nombre tan ambiguo como confuso: Cotton fantasy: superlative night dreams. 

Por lo general la serie de Cotton fantasy se considera parte de una subdivisión del género llamado Cute’em up’s presenta gráficos de colores brillantes que representan escenarios y enemigos surrealistas, tienden a tener oponentes inusuales, a menudo completamente extraños, algunos títulos pueden emplear personajes e insinuaciones sensuales. 

El caso de Cotton fantasy se encuentra en el lugar de lo ambiguo infantil, la trama nos relata la historia de Nata de Cotton, una brujita con una seria adicción a los willow, golosinas trascendentales del mundo mágico en el que vive nuestra protagonista. En el caso de esta entrega, llamémosle Superlative para fines prácticos, los willows han desaparecido y recae en la inmadura de Cotton recuperarlos debido a la fiel acompañante de Cotton, el hada Silk, quien recomiendo a la bruja pelirroja para tal misión.

El título es pragmáticamente simple en cuanto a su interfaz inicial, solo hay modo historia, entrenamiento, tablas de clasificación y opciones. Sin embargo en el modo historia se cuenta con tres dificultades normal, difícil y extra… difícil, inferimos. El modo training, entrenamiento, escenarios donde poner en práctica nuestras habilidades en shoot’em up con diferentes selecciones de accesibilidad y escenarios para la sesión de práctica, estos escenarios se desbloquean en el modo historia.

La sustancia del título radica en la “campaña”, finalmente es la base del juego. Si bien la trama es sumamente simple pensada en función del sentido del humor de la animación japonesa. Pero el gameplay es completamente diferente, no es tan gracioso como desafiante y brusco; hay momentos en el que la pantalla se llena entre “disparos” multicolores de nuestro personaje y los de los enemigos y sus proyectiles. Puede ser una sensación un tanto abrumadora y que demanda atención a la trayectoria por donde vuela Cotton en su escoba. En ese sentido Cotton debe recoger diamantes que al recibir los ataques cambiaran de color, y cada color es un tipo de magia diferente por lo tanto el tipo de munición mágca hará que la mezcla sea más efectiva contra los enemigos. Además de la munición mágica, los personajes–pese a que vemos toda la historia desde la perspectiva de Cotton–cuentan con una movimiento final, una “bomba” que elimina toda presencia enemiga de la pantalla. Los escenarios son móviles, temáticos y vistosos, atractivos; es peculiarmente llamativo como de la nada el escenario gira en tres dimensiones para mostrarnos otra sección diferente, con partes móviles, naves gigantescas, batallas espaciales y pirámides ancestrales a cada giro de esquina.

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Con Cotton fantasy: superlative night dreams se celebran 30 años desde la primera versión para arcades que puso Sega a disposición de las audiencias japonesas, país donde Cotton fantasy tuvo buena recepción. Aparentemente también en otras partes del mundo entre los fanáticos hardcore de los videojuegos con claras referencias a la cultura del manga y el anime. En el caso de esta última entrega hay que destacar que es lo suficientemente divertida

 como para mantenernos atentos, despiertos e interesados por como se desarrolla la historia, en términos de jugabilidad, que nos relata una narrativa más compleja e interesante que la que nos plantea la trama del juego en sí. El juego está disponible para PlayStation y Nintendo Switch.

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