Parece que tenemos un texto en el cual emplearemos el término Cyberpunk, esperemos no recaer en el vicio sintáctico de abusar del término, aunque es difícil dado que es el año del… Cyberpunk. Y una de las razones más sonadas están ligadas al juego, próximo a salir, del famoso estudio polaco. Paralelo a dicho lanzamiento hay que considerar que  muchos referentes de este subgénero de la ciencia ficción tienen que ver con esta época, concretamente con este año, pues el juego de rol de dados poliédricos en que se basa 2077, lleva por nombre Cyberpunk 2020.

El texto escrito principalmente por Mike Pondsmith, recopila las reglas del juego y las bases del mundo, que en esencia hace acopio, de lo que en ese momento eran ideas del «futuro». Y bueno, como el nombre indica, todo ocurre en el 2020, el año en curso y a ritmo de las tonadas más cromadas de Dj Hyper.

Pero no es el momento de referirnos a la obra o a ese otro juego, ya vendrá después. Por ahora hay que permanecer en el ánimo de los futuros distópicos con Cloudpunk. Rania recién llegada a la ciudad en las nubes llamada Nivalis, como todos aquellos que viven en estas estribaciones del futuro debe procurarse sustento y la mejor forma, o más inmediata, consiste en un trabajo como courier para la empresa de entregas Cloudpunk. La consigna del trabajo ces recoger un paquete en un punto y dejarlo en otro que será indicado al recibirlo, un valor importante para quienes hacen dichas entregas es no hacer preguntas respecto a lo que se va a entregar, sin embargo eso no parece preocuparle mucho ni a Rania ni a Camus, su asistente virtual con forma de perro, quienes se cuestionan constantemente los motivos de las entregas así como el contenido de los mismos.

Para distribuir sus encomiendas Rania viaja en un HOVA, un vehículo volador que surca los barrios elevados o los arrabales inundados de Nivalis. La jugabilidad es sumamente práctica, en el caso del PlayStation 4, versión con la que reseñamos el título, el stick izquierdo es para la dirección, el derecho para el ascenso o el descenso del HOVA, los bumpers para desplazamientos verticales a izquierda o derecha, R2 aceleración y L2 freno. El vehículo gasta combustible, se daña con los choques, pueden instalarse mejoras; si bien es posible desplazarse por la gran mayoría del mapa en el HOVA, para desplazarse más rápido hay que utilizar los corredores iluminados y para subir entre niveles de la ciudad existen unos elevadores que conectan los distintos niveles por altura de la impresionante Nivalis. Las recepciones y posteriores entregas se hacen a pie, Rania debe estacionar el HOVA y caminar hasta donde indica nuestro mapa donde recolectar o entregar, dependiendo el caso; esto lo hace interesante pues rompe con la monotonía del desplazamiento de un punto a otro, a veces hay que resolver cómo acceder a ciertos puntos. También es posible descender voluntariamente y convivir con los demás habitantes de a pie de la ciudad. Rania tiene un departamento, en un punto de la historia menciona que no puede ni darse el lujo de tener agua potable en su domicilio debido al costo de la renta, sin embargo también es posible modificarlo y comprar enseres, decoraciones o servicios básicos.

El arte  es tan ingenioso como agraciado, hecho completamente a base de pixel art lo que permite que los espacios se expandan a partir de un punto de fuga, o vanishing point, que se funde con el fondo oscuro. Los anuncios que hacen referencia a Blade runner y las rascacielos detallados en sus inmediaciones, los otros vehículos siguen un rumbo y parecen tener un propósito, los PNJs de generación procedural tienen una agenda muy básica dependiendo de su rol. Los diálogos están limitados a cajas con ilustraciones de los personajes que entablan la conversación aunque es posible oír las voces detrás de ellos, detalle interesante es la opción de lenguajes, en nuestro caso es posible encontrar todo lo referente a texto en español, a diferencia de las voces.

En general Cloudpunk resulta un buen y humilde exponente del subgénero del-ahí vamos de nuevo-Cyberpunk. Las referencias a los spinners de Blade runner, así como sus alturas aluden a la nostalgia Gibsoniona o el clásico de la literatura de Ciencia ficción de K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Es probable que Cloudpunk se mantenga por su cuenta como título distópico futurista, recae en cierta monotonía de los títulos de mundo abierto pero es extraño lo divertido que es jugar a lo que sería la vida en la messlife del futuro. Por otro lado es un gran preámbulo para 2077, al menos con un mes de anticipación, para aquellos que no pueden esperar a la experiencia de… bueno, ya conocen el término.

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