La esencia de los juegos de rol no radica en títulos como Dragon quest o Final fantasy en el ámbito de los videojuegos, son importantes precursores del género pero ciertamente solo dentro del espectro de los videojuegos. Algunos podrán decir Ultima o los títulos precursores hechos por Ken y Roberta Williams, pero el verdadero génesis del género viene de los juegos de rol basados en sistemas de dados poliédricos.
El caso de Pathfinder es interesante puesto que viene directamente del juego que estandarizó en su momento esta modalidad de Juego, Calabozos y Dragones [C y D, traducción de Dungeons and dragons]. Se debe a que originalmente la editorial Paizo publicaba, bajo licencia de Wizards of the coast dueños de la licencia de C y D, una revista relativa al juego, aunque en dado momento rescindió de los servicios de la editorial y que posteriormente publicarían una nueva edición del popular juego. Ante ese escenario que podría sonar adverso, Paizo decidió hacer su propio juego de rol basado en el sistema de dados de 20 [caras]. Al día de hoy el juego tiene dos ediciones y se mantiene como uno de los juegos de rol de mesa mejor posicionados, en cuanto a ventas, dentro del rubro.
Su ingreso al terreno de los videojuegos no fue escaso en tropiezos, siendo dos estudios desarrolladores los encargados de llevar a cabo la ordalía de crear un videojuego que encapsulara la experiencia del juego. Al final, el estudio ruso Owlcat terminó ofreciendo Pathfinder: Kingmaker después de una campaña en Kickstarter. El juego se publicó para PC en un principio, posteriormente para consolas este año distribuido por Deep silver.
El juego utiliza el sistema de reglas de la primera edición así como la historia inicial que nos pone en el papel, que en mi caso fue de una exploradora de raza mestiza de orco con inclinación religiosa a los dioses del caos aunque con un tono neutral, su nombre es Coat’li. Junto con una serie de personajes fuimos convocados al salón principal del palacio de Restov por invitación directa del regente Jamadi Aldori quien solicita de la mano de los aventureros más valientes para liberar las tierras robadas del usurpador llamado Stag Lord.con promesas de una pequeña regentia para aquel y una pequeña fortuna a aquel que logre llevar a cabo dicha tarea, que no puede ser menor. Antes de poder averiguar quien es quien o siquiera poder dormir, el palacio es atacado por una escuadra de asesinos que buscan eliminar al regente. Los sobrevivientes fuimos los elegidos para iniciar así una aventura épica en las tierras robadas.
El juego es, en esencia, un RPG de perspectiva isométrica y una fuerte presencia de exploración junto con esquemas de diálogo, la mayoría con voz en off, con respuestas de selección múltiple. Se debe crear un personaje desde el género, la raza, arquetipo, repartir puntos para las características y habilidades. El combate emplea un sistema de turnos que se divide en dos fases, movimiento y ataque con tiradas-virtuales-de dados de 20. Parte importante del juego es el loot, o botín, y la recolección de experiencia a partir del combate que colabora al aumento de nivel. El clásico sistema de economía interna también está presente para realizar intercambios. Hay que administrar el inventario de la misma forma, para los personajes que emplean magia también hay un sistema administrativo.
Creo que lo que más me atrae del juego es esa base hardcore de rol que trata de retomar el sistema original, o al menos hay un intento por mantenerlo presente. En mi tiempo de prueba no me he encontrado con algún problema técnico puesto que para PlayStation 4, plataforma en la que se experimentó, cuenta con un parche que, aparentemente, en Xbox no está presente aún. El juego presenta una jugabilidad lenta y que requiere una mezcla de exploración, astucia y estrategia que puede ser desesperante para algunos, los diálogos pueden ser frustrantes pues requiere estar leyendo y utilizando los submecanismos dentro de este aspecto, como el glosario. Un gran problema del juego es la carencia del idioma español dentro de las opciones de lenguaje, por lo que tuvimos que jugarlo en inglés. Finalmente, percibo un gran problema de congruencia así como de libertad en el desarrollo de la historia pues si hay algo que distingue a los juegos de rol de mesa es precisamente el carácter libre para desarrollar una historia en conjunto, basada en las decisiones de los jugadores más el arbitraje del narrador. No es la primera vez que esto ocurre, desde Baldurs gate hasta Vampiro y próximamente Cyberpunk 2077, es encomiable que ambos tipos de juego intercambien terrenos para difundir los cimientos que sentaron precedente y su influencia en los videojuegos.






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