Juego cinco, primera semifinal del campeonato mundial del 2016; el Madison Square Garden acaba de presenciar la serie más memorable al mejor de cinco que este juego haya visto en su joven historia. SKT Telecom avanza a su tercera final por el título mundial, mientras del otro lado, al amargo sabor de la derrota se sumaba el hecho de que ese era el último juego que los ROX Tigers disputarían juntos.

Song Kyung-ho, mejor conocido como SMEB, lo sabía. Su semblante de decepción aparecía de nuevo, el fracaso era algo que ya no le era del todo ajeno. Una final del mundo perdida en 2015, derrotado en repetidas ocasiones en su competencia doméstica por el mismo rival una y otra vez. Cuando los ROX Tigers dieron su último respiro, la respuesta era clara: necesitaba un equipo que pudiera acabar con Faker y compañía. La respuesta, KT Rolsters.

En 2017, KT Rolsters anunció un roster de ensueño, además de SMEB, chocaban otros cuatro monstruos del juego. Score, el mejor jungla del mundo que siempre quedaba en la orilla, a punto de rozar el dulce sabor de la victoria, pero nunca había sido capaz de levantar un título. Deft, quien después de ser vapuleado por Samsung White en la final del mundo de 2014, nunca pudo volver a tan gran escenario a pesar de migrar al mejor equipo chino de ese entonces que era Edward Gaming. Historia similar la de Pawn: después de ganar esa misma final, se quedó en la sombra de su propio pasado y de las mediocres actuaciones de EDG. Y finalmente Mata, quizá el mejor soporte que ha visto el juego en su historia, fue campeón del mundo junto a Pawn. Asimismo fue parte del éxodo coreano hacia China donde se perdió en la anécdota y nunca pudo llegar a las instancias importantes.

Sin duda, con esta alineación KT Rolster no tenía otra opción que ganar, pasarle por encima a SKT era el objetivo, porque si había un equipo en el mundo que podría detener a Faker, era éste, pero en la práctica todo fue distinto. Actuaciones que dejaban mucho qué desear, una falta de sincronía que era preocupante, pero, lo más importante, dos finales consecutivas perdidas ante SKT y un boleto al mundial que se disipaba, hacían dudar al mundo sobre la mentira que podría ser este Dream Team.

2018 no pintaba del todo bien. Pawn seguía tambaleándose en el carril central, no era el carry que el equipo necesitaba. La preocupación se acentúo cuando el equipo decidió mandarlo a la banca y darle una oportunidad a un novato de nombre Ucal, de apenas 18 años y sin experiencia alguna. La crítica fue aplastante, se quedaron en la antesala de la final, fueron engullidos por Afreeca Freecs, con actuaciones que no mostraban gran margen de mejora.

Sin embargo, todo sería distinto en verano; el potencial real que tenía KT Rolsters aparecía por fin, lejos de ser destellos de lo que podría ser, por fin demostraban la fuerza que todo ese talento junto podía poner sobre la grieta. Nadie les pudo quitar esa primera posición, y aunque en la final tuvieron que sudar sangre contra el equipo sensación del torneo que era Griffin y sus cinco novatos que prácticamente estaban haciendo historia, KT se impuso rompiendo una malaria que había perdurado por años. Score por fin levantaba un título; Ucal el novato demostraba que tenía las agallas de pelearle a cualquiera en el mundo y SMEB tenía la mirada fija en el verdadero premio, el mundial.

Sin SKT en el camino, 2018 es el año en el que más abierta se encuentra la competencia, con China y el mundo detrás intentando romper con el dominio coreano, KT tiene la presión de demostrar ante su gente sino al mundo que Corea sigue siendo la potencia máxima del juego. Demostrar que, aunque el mundo vea en Uzi el arma definitiva, SMEB y compañía aún tienen algo por decir, que aún tienen una historia de redención por escribir en sangre y fuego, donde no basta ser bueno sino ser el mejor.

Por Enrique Alejandre

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