U xuul tula’akal muk’yaje’ kimil

La muerte es el fin de todo sufrimiento

Frase maya


Hace seis años en que la nueva Lara Croft comenzó su jornada hacia una versión del personaje en alta definición, con temáticas más feroces y nuevos sistemas de combate. Tomb raider habría vuelto.

La tercera entrega tardó tres años en llegar y la más oscura de sus historias es una propuesta entretenida, visualmente atractiva aunque no carente de problemas.


Lara (Camila Luddington) sigue pistas en Cozumel, México. No es la única: Trinity, la orden/organización antagonista, también está detrás de las pistas que dejaron los mayas. Lara está obsesionada con el resultado de las constelaciones y la numerología maya, al grado de perseguir al doctor Domínguez, líder de dicha organización. Esta vez no hay nada que arredre a Lara, ni siquiera las heridas, los golpes o los espacios confinados, ella siempre sigue adelante. Y no viaja sola, lo hace con Jonah (Earl Baylon), quien sigue siendo su compañía durante la aventura y también una especie de conciencia en forma de amigo.
La pertinacia de Lara será tanto su móvil para seguir adelante como su maldición y no solo para ella pues en su afán por hacer lo correcto toma la decisión de ser quien active el apocalipsis, aunque cabe la posibilidad de que también lo cancele en el paso y salvar la mítica ciudad escondida de Paititi.


“Y todavía los que no murieron bajo las chozas ni se rajaron los huesos bajo los árboles ni se desangraron bajo las cuevas, ciegos de miedo y de ira acabaron despedazándose entre sí…”

Popol Vuh


Tomb Raider ha sido una de esas propiedades intelectuales que modifica su identidad conforme pasan los años; no en vano han pasado más de veinte y aún siguen las entregas.
Estas transformaciones no solo se han adaptaron al cambio tecnológico, también ha tenido que modificar la forma en que cuenta su historia. Las entregas más nuevas con arcos narrativos que exploran sus facetas más vulnerable, para caminar de la mano de la aventurera a través de los recovecos de sus dudas y temores.
Lara tiene que tomar decisiones que nadie más puede tomar y eso la hace portadora de una carga que pone a prueba sus valores; el gran acierto del título en su aspecto narrativo. Dentro de esta misma arista la revisión de culturas mesoamericanas tiene un elemento referencial. Si bien se ocupan conceptos de la mitología maya e inca no se apega y crea una versión original de estas dos culturas sin comprometerse con la historia de las civilizaciones.
Entrando en materia de jugabilidad mantiene la estructura de un título de aventura con elementos de sigilo, disparos y RPG. Los niveles están planteados en forma de tumbas de manera lineal, pasar de un nivel a otro tiene un carácter simbólico al atravesar superficies confinadas para ingresar a otras tumbas o a cuevas y edificios. A través de un sistema checkpoints o campamentos, es posible repasar las tumbas exploradas.
Las herramientas de Lara para superar etapas son la cuerda, sus ya famosos piolets, arco y flechas además de su habilidad de escalada. El combate está basado en sigilo y armas a distancia puesto que el meleé está limitado y es torpe al momento del contacto, es frustrante que cuando se pierde la iniciativa del sigilo no es posible combatir cuerpo a cuerpo a los enemigos, uno

de los pocos aspectos negativos del título. Aunque el combate en sigilo es fluido y preciso, el camuflaje entre la vegetación así como las paredes de lodo de las cuales toma ventaja Lara facilitan el desafío.
El sistema de progresión cuenta de tres campos de habilidades: Guerrero (warrior), saqueador (scavenger) y buscador (seeker). Cada habilidad se compra con puntos de experiencia obtenidos durante los niveles y son mejores tanto en el combate como en la recolección así como la recuperación de salud o creación de artefactos.
El apartado visual es detallado: canales de luz, superficies reflejadas, los peces se mueven en el agua, como dice el villancico. Un detalle en particular que llamó nuestra atención fueron las cenizas de un volcán en erupción, las cuales pasan de ser brasas ardientes a cenizas o la tonificación muscular del personaje. También es destacable la mezcla en la arquitectura, con una fuerte influencia de diseños de los mayas. No podemos descartar que es uno de aquellos juegos optimizados para plataformas de nueva generación aunque también corre muy bien en consolas de generación previa, de hecho nuestra copia se instaló en un Xbox one de los primeros lotes.

El juego es relativamente corto teniendo un promedio de diez a veinte horas de juego entre misiones principales y secundarias. Es cuestionable la linealidad del mismo pero entre el debate de los multijugadores y los single players, Shadow of the tomb raider demuestra la importancia de una historia de un solo jugador.
Vale la pena destacar que Lara Croft no solo es un personaje icónico de los videojuegos, pasa también que el carácter femenino ha sido el eje de esta historia, pese a que los conflictos pueden ser universales se percibe de esta forma además de que las mujeres son las que deciden y la protagonista no es ajena a esto. En parte es debido al trabajo de la guionista principal, Jill Murray, quien tuvo a bien problematizar desde la perspectiva femenina sobre la responsabilidad y las decisiones que enfrenta la protagonista en esta entrega lo cual es el Leit motiv.
Cuando le preguntaron a Camila Luddington, la actriz que ha interpretado a Lara Croft en estas tres entregas, si consideraba enseñarle a su hija lo icónico que es el personaje, la intérprete respondió: “me emociona pensar que cuando llegue a hacerlo, pues hay muchos personajes protagónicos femeninos en los videojuegos pero Lara, para mí, es el primer personaje, definitivamente, y me encantaría mostrarle esto y que formé parte de ello”.


Beberemos en el cráneo del traidor;

de sus huesos haremos flautas;

de su piel haremos un tambor;

usaremos su dientes como un collar;

después bailaremos

(Haylli militar, poesia inca

Deja un comentario

Tendencias