La primera vez que jugué Cyberpunk fue en 1996, durante un otoño viñamarino en un encuentro de rol local del centro cultural de Viña del mar. El sótano estaba plagado de adolescentes y adultos jóvenes tirando dados de diversas caras: tetraedros, trapezoedros pentagonales, icosaedros, etc (anécdota rápida: en algún trabajo me dijeron que eran una suerte de artículos de brujería). El narrador del juego, un joven de unos 18 años, me indicó un lugar en la mesa y me dijo que ya llevaban avanzada la mitad del módulo, nombre que recibe cada “capítulo” de la narración. En resumidas cuentas la historia era una adaptación de la reciente película de animación Ghost in the shell (Oshii, 1995); en ese entonces, mi ignorancia era vasta con respecto a la cinta. Mucho tiempo después recuerdo ese momento en que la mayor Kusanagi desgarra su cuerpo al intentar abrir la compuerta de un tanque, en parte por la nutrida descripción del entusiasta narrador y que después relacioné con la icónica secuencia de la cinta animada. Al término del módulo, el narrador y yo platicamos, dijo que había tenido acceso a una copia reciente de la cinta y que la historia se presentaba adecuada para una narración del juego de rol Cyberpunk 2020.
Al cierre del briefing de Microsoft Xbox durante el E3 2018 y como si alguien hubiera crackeado la presentación, código en tipografía digital de fondo negro y letras rojas, entonces una secuencia de video nos mostró el futuro: hipertecnológico, violento, deshumanizado, corporativizado pero altamente atractivo.
No podría estar seguro en qué momento llegó a mi pantalla de computadora aquella increíble secuencia ralentizada de una mujer que, con afiladas hojas provenientes de sus antebrazos, era asediada por un grupo de policías que dejaba caer una lluvia de proyectiles sobre ella, los cuales no hacían más que rasgar la pintura que tenía por piel a la altura de su pómulo. A pesar de que las imágenes del video son poderosas, lo cierto es que no resultaba más que eso y más en función del mensaje original; en el momento tampoco lo sabía pero sería algo que se repetiría en futuras ocasiones aunque en diferentes formas: coming: when it’s ready (arribando: cuando esté listo). Luego está ese video donde Mike Pondsmith habla de dónde vino la inspiración detrás de Cyberpunk 2020 de una manera bastante poética pero creíble haciendo una analogía de noches de soledad y lluvia en la ciudad. Ante tan desconcertantes pedazos de información, la resignación era la única respuesta.
Si bien es cierto que no se puede complacer a toda la gente, la respuesta de «el padre del Cyberpunk” fue además de inesperada, triste:
Y esto resultó en una escalada de críticas que parecían apoyar más el juego que la opinión del autor, aunque también hubo aquellos que coincidieron. Como mencionó el periodista Tyler Wide de PC magazine debe ser un poco ardoroso ser llamado “título genérico retrofuturista de los 80” por la persona que ayudó a inventar el género que lleva el nombre de tu juego. En sentido estricto, el avance se mantiene fiel a su esencia, al Nigth city que imaginábamos y que veíamos en los diseños conceptuales del manual.
Muchas de las cosas que se han planteado en los últimos meses desde su anuncio apuntan hacia la jugabilidad y de como la gente-no todos-reclamó sobre el impacto de la perspectiva en primera persona en vez de ser en tercera persona, detalles que fueron aclarados por aquellos que pudieron ver el demo además de coincidir en lo acertado de la decisión. Se ha hablado de la desnudez de los personajes y de la personalización pues ambos factores tienen un relación inherente y natural, de como la sexualidad de los personajes se puede ver afectado por el nivel de tecnología que el jugador desee imprimirle a su V, nombre genérico que recibe el personaje a utilizar sin importar si primitivamente fue mujer u hombre. Este detalle resulta un fenómeno curioso puesto que habla de como se percibe las preferencias sexuales y cuales son las bases que lo fundamentan, por ejemplo: según los arquetipos del juego de rol existe uno que se llama netrunner, un especialista en navegar en la red que puede ocupar implantes cibernéticos para mejorar sus desempeño en el mar de datos que es Internet. Es posible que este arquetipo haya presionado a su cuerpo para que las terminaciones nerviosas reaccionen a las interacciones de la red, básicamente el personaje tiene sexo por internet sin contacto físico. El uso de drogas es otro factor determinante pues se ha dicho que pueden ser potenciadores de reflejos, de fuerza, etcétera; mecanismos que no solo se refieren al uso recreativo, que aparentemente tampoco está descartado. Mike Pondsmith ha mencionado que mover la línea de tiempo del 2020 al 2077 ha sido para contar más cosas y poder forzar el factor tecnológico que amplía el espectro futurista a diversos aspectos de esta sociedad.
Hablando del creador del juego original, Pondsmith, ha dicho que la decisión que lo llevó a trabajar con el estudio polaco CD Projekt Red fue a partir del conocimiento que tenían del material y aparentemente para el creador han sido los únicos en no querer cambiar nada del material existente más que pulirlo en conjunto con el autor.Cuando el youtuber YongYea le preguntó a Pondsmith si sabía cuando estaría disponible el título, afablemente le respondió “Si yo pude esperar 30 años para ver esto, ustedes pueden esperar un poco más… estará listo cuando esté listo”. Y es verdad, la atención al detalle es algo que ha destacado por el estudio polaco es una de sus garantías, tanto es así que es posible que el título siga en desarrollo gracias a la holgura económica proporcionada por The witcher.
De manera poco ceremoniosa el 27 de agosto el estudio desarrollador liberó el gameplay que originalmente se proyecto en la demo en el E3 y en Gamescon, show que había finalizado dos días antes. El video de 48 minutos de duración muestra la personalización del personaje en el juego, el sistema de combate, manejo de vehículos, la ciudad y sus habitantes, PNJs. Con la advertencia inicial de que la demo se encuentra aún en desarrollo, por lo tanto todo lo expuesto está sujeto a modificaciones. A pesar de este preámbulo el material se presenta como un asombroso despliegue de elementos técnicos que por lo demás se ve divertido y vistoso, es lo suficientemente violento y crudo como para entender que no será un título para menores de edad. Su perspectiva en primera persona mantiene un sesgo de rechazo entre algunos gamers, detalle que tiene una justificación en el campo visual así como narrativo en palabras de Pondsmith en una entrevista para Gamespot Una cosa es el estado del personaje, las interfaces que usan, las drogas que toma, la forma en que maneja sus implantes, todo es muy, muy interno en el personaje, y si eso cambia–en una perspectiva de tercera persona–se convierte en un núcleo de elementos difícil de rastrear. Sin embargo la aceptación se percibe mayoritariamente, como parámetro podemos ocupar el rango entre likes/dislikes siendo los primeros por encima de los 400 mil y los segundos apenas alcanzan el uno por ciento considerando más de nueve millones de vistas en dos semanas. Un detalle que destaca es el Trauma team siendo uno de los aspectos que más recuerdo del juego de rol, la diferencia es que en el juego las tarjetas se rompen para activar el servicio de asistencia médica-táctica
Aquellos que recuerdan aquellas tardes de dados de diez y seis caras en módulos de la peligrosa y atractiva Nigth city es muy probable que tepliquen sus andanzas en el terreno digital. Si no por afición a los videojuegos al menos por la nostalgia de lo que en un momento fue uno de los juegos de rol más ambiciosos. Revisando en mi biblioteca virtual encontré un manual que no pude recordar cómo llegó ahí, una copia de la segunda edición de Vampiro: la mascarada, una versión que no incluye los nuevos clanes y el sabbat. También estaba una copia de Cyberpunk 2020 que me llama-como un susurro en mi ghost-a que lo repase y que traiga nuevas historias a Nigth city, antes de la cuarta guerra corporativa; algo así como hacer historia viva de un futuro que existe solo en la ficción de un relato vespertino.






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